Consigue que tu gato recupere su actividad

Los gatos caseros son animales que, con el paso de los años, se vuelven muy tranquilos, pasando gran parte del tiempo durmiendo. Esta falta de actividad puede conllevar problemas de salud, como obesidad. Para poder combatir este letargo es fundamental entender bien cómo funciona la naturaleza del felino cuando está en libertad.

¿Has visto los impresionantes saltos que puede llegar a dar un gato? ¿O la velocidad punta que puede alcanzar en una carrera? Estas increíbles muestras de agilidad y fuerza conllevan un elevadísimo gasto energético. Los gatos gastan muchísima energía cuando cazan. Lo hacen rápido, pero en ese tiempo, agotan sus reservas. Por eso, cuando no tienen que cazar, ahorran “batería” tanto como pueden. En casa, no tienen la necesidad de salir a cazar, solo tienen que ir a su ritmo, al comedero, cuando escuchan abrir una lata o mover su bolsa de croquetas favoritas. Pero al no gastar toda esa energía, esta acaba transformándose en grasa.

La mejor manera de conseguir que un gato juegue es apelando a ese instinto que tiene. Los juegos de caza serán, sin duda, sus favoritos. Puedes esconder comida por casa, preferiblemente bocaditos que le gusten especialmente, para que tenga que olfatear y encontrarlos. Siempre con tu ayuda. O puedes jugar con un plumero o hacer que persiga un puntero láser, si no le ponen nervioso.

Una manera de conseguir que el animal participe en el juego es dándole semillas estimulantes mental para tu gato que son naturales y lo espabilan un poco, haciendo que aflore su instinto de juego. Así, se consigue que el gato más tranquilo sienta esas ganas de actividad.

Otra forma es usando catnip, la llamada hierba gatuna, con la cual se pueden rellenar juguetes o impregnar cuando se compra en forma de spray. No todos los gatos son sensibles al catnip, pero los que sí lo son actuarán como verdaderos cachorros queriendo jugar con su peluche como cuando eran pequeños. Algunos gatos tienen más sensibilidad al catnip y, sobre todo las primeras veces que lo huelen, pueden reaccionar babándose y retorciéndose como si fuera algo malo. Pero es solo el exceso de emoción y que están ligeramente “colocados”, pero sin que sea nada malo para ellos.

Con estos pequeños trucos y siempre participando con el animal para crear un mejor lazo, conseguirás que al menos veinte minutos al día, el gato juegue y queme energía.