Zapatillas deportivas, no todas son iguales

Las zapatillas deportivas están de moda y mucha gente las compra para vestir a diario combinándolas con sus atuendos más informales. Son cómodas, ideales para estar muchas horas de pie y, además, son tendencia. Pero ¿qué sucede si decides comenzar a hacer deporte? ¿Valen tus zapatillas de diario para entrenar en un gimnasio o para salir a correr?
Evidentemente, todo dependerá de qué zapatillas te hayas comprado para combinar con tus pantalones vaqueros, ya que ahora que las marcas están de moda es fácil ver a hombres cuyo ejercicio máximo es subir las escaleras sin esperar por el ascensor pero que llevan zapatillas de competición de alta gama.
¿Cuál es la diferencia entre unas zapatillas de paseo, unas de entrenamiento y unas de competición, por poner los ejemplos de las más utilizadas? Si te fijas en marcas de prestigio como las zapatillas Saucony hombre vas a advertir fácilmente la diferencia entre unas y otras, sobre todo al fijarse en estos puntos clave:
La suela y la plantilla. Es la diferencia más importante entre unas zapatillas que pueden ser muy bonitas para pasear y otras que son muy efectivas para entrenar o para competir. Cada tipo de actividad necesita de un nivel de amortiguación diferente. Hoy, la tecnología que se utiliza para las plantillas y suelas de las zapatillas de competición es tan avanzada que muchos deportistas saben que pueden incluso influir en sus tiempos.
La calidad de las plantillas y suelas también influye en la prevención de las lesiones. Una buena amortiguación contribuye a que los tobillos y las rodillas no sufran tanto el impacto contra el suelo, ayudando a preservar su salud.
También se puede destacar el agarre de las suelas y sus dibujos, que pueden cambiar según estemos ante unas zapatillas pensadas para el gimnasio o para correr en una competición.
La horma. Por supuesto, la horma también es importante. No todo el mundo tiene el pie igual y el número de calzado no es el único factor determinante. La citada marca Saucony, por ejemplo, cuenta con modelos ligeramente más anchos, o con una horma determinada para que cada persona pueda encontrar aquellas zapatillas que mejor encajen en su pie. No serán hechas a medida, pero al menos se aproximarán.
Los materiales. La calidad de los materiales es también muy importante para evitar roces y para que las zapatillas sean ligeras y no supongan un problema en la práctica del deporte.

Preparando la Comunión

Los padres que tienen hijos en edad de celebrar su Primera Comunión saben que no se trata tan solo de un día, sino que son meses de preparación para que todo salga bien. Esta celebración tiene mucha importancia todavía en nuestra sociedad y para muchos niños y niñas es un día muy especial que esperan con gran ilusión durante todo el año.

En algunos sitios, el restaurante para la comida hay que reservarlo de un año para otro, como si de una boda se tratara, especialmente si se quiere conseguir un buen lugar para la fiesta, con zona de esparcimiento para los niños. También es frecuente contratar animaciones y todo tipo de juguetes hinchables y otros entretenimientos.

La ropa es también un tema para debate. En el caso de los niños siempre surge la duda de si ponerle el traje de marinero o si estará mejor con un trajecito. Y en el caso de las niñas el debate está en que tipo de vestido elegir. Las niñas suelen enamorarse de los trajes estilo princesa, más parecidos a un vestido de novia o a la ropa de una princesa de Disney, mientras que los padres suelen inclinarse por modelos más discretos.

Por supuesto, también está el tema de los zapatos. Porque los niños lo solucionan fácil, con unos náuticos o con unos mocasines bonitos que a la vez les resultan muy cómodos para jugar. Pero en el caso de los zapatos para comunión niña la tradición marca los clásicos zapatos de pulsera o de hebilla en piel o en charol y en color blanco como la ropa.

Se trata de zapatos bastante delicados y en algunos casos los padres acaban comprando dos pares de zapatos, unos para la iglesia y para las fotos y otros, más sufridos, para que la niña pueda jugar sin agobios durante la fiesta.

Sin embargo, la mentalidad está cambiando y cada vez son más los padres que dicen que, a fin de cuentas, es un día y que tanto el vestido como los zapatos no son prendas que se vayan a usar nuevamente, así que permiten que se lleven puestos todo el día pero dando total libertad. Otros prefieren cambiar a la niña o al niño nada más salir de la iglesia y aprovechar la ropa, ya sea para venderla de segunda mano o para que la use algún otro niño de la familia.