Veinte años. Dos décadas. Un suspiro y una eternidad al mismo tiempo. Así se siente cuando miro atrás y veo todo lo que ha pasado desde que empecé a instalar videoporteros Ferrol. Podría decirse que he visto la evolución de la ciudad a través de sus fachadas, de los cambios en los edificios, de las conversaciones con los vecinos.
Recuerdo mis primeros trabajos como si fueran ayer. Los videoporteros eran aparatos voluminosos, con pantallas en blanco y negro y cables gruesos que requerían un manejo cuidadoso. Entonces, Ferrol era una ciudad distinta, con menos movimiento y más tradición. Los edificios antiguos dominaban el paisaje, y la mayoría de las instalaciones eran en casas unifamiliares o pequeños bloques de pisos.
Con el tiempo, todo cambió. La tecnología avanzó a pasos agigantados, y los videoporteros se volvieron más compactos, con pantallas a color y sistemas inalámbricos. Ferrol también se transformó, con la construcción de nuevos edificios y la llegada de más gente. La demanda de videoporteros aumentó, y mi trabajo se diversificó.
He visto de todo en estos veinte años. Desde las instalaciones más sencillas en viviendas unifamiliares hasta los sistemas más complejos en grandes comunidades de vecinos. He lidiado con cables enredados, paredes gruesas, lluvia torrencial y vecinos impacientes. Pero también he conocido a gente maravillosa, he compartido historias y he aprendido mucho sobre la vida en Ferrol.
Cada instalación es un mundo. Cada edificio tiene su propia historia, sus propios desafíos. Algunos vecinos son amables y curiosos, otros son exigentes y desconfiados. He aprendido a adaptarme a cada situación, a ser paciente y a escuchar. Porque al final, mi trabajo no es solo instalar videoporteros, sino también conectar a las personas.
A veces, me pregunto qué será lo siguiente. ¿Qué nuevos avances tecnológicos traerá el futuro? ¿Cómo cambiará Ferrol en los próximos años? No lo sé. Pero lo que sí sé es que seguiré aquí, instalando videoporteros, conectando a las personas y siendo parte de la historia de esta ciudad que tanto quiero.