Una de cada cuatro personas en el mundo sufrirá problemas mentales a lo largo de su vida, según estudios recientes. Aunque el sector seguros daba la espalda a esta realidad en el pasado, la mayor parte de las pólizas actuales incluye coberturas relacionadas. Por ejemplo, el seguro de salud adeslas cubre el tratamiento de enfermedades como la depresión, la ansiedad, la esquizofrenia o el trastorno obsesivo-compulsivo.
Los seguros genéricos, low cost y otros de menor calidad tienden a excluir la salud mental de sus servicios o a restringir su acceso. Contratar con una compañía aseguradora de prestigio es importante porque sus pólizas entienden la importancia del bienestar psicológico de sus clientes.
El célebre aforismo de mens sana in corpore sano es hoy más cierto que nunca, y en el mundo de los seguros se ha tomado ya plena consciencia de que la salud física y mental van de la mano. De hecho, los tratamientos y servicios relacionados con la salud mental son cada vez más demandados.
Entre sus razones, destaca la disminución de los tiempos de espera para recibir asistencia psicológica, que en ciertas CCAA supera los cuatro meses. Al contratar una póliza con esta cobertura, se disfruta de una mayor inmediatez en las citas, lo que evita agravar el sufrimiento o malestar de la persona.
Además, la posibilidad de elegir entre numerosos psicólogos y clínicas especializadas es otro incentivo de los seguros. Sin una buena relación médico-paciente, el proceso de recuperación podría alargarse en exceso, lo cual está lejos de ser ideal. Por este motivo, el cliente valora un amplio cuadro médico.
Que el seguro soporte una gran variedad de terapias y tratamientos también es crucial, considerando que existen más de cuatrocientas clases de trastornos mentales. Se valora positivamente que la compañía pueda cubrir hospitalizaciones en los casos más graves.